El incremento del precio que los carburantes han experimentado durante los últimos meses ha hecho que la diferencia entre lo que se paga por un litro en una estación de servicio y una gasolinera automática haya llegado a ser del 8 por ciento. Eso supone que, por cada litro repostado, un conductor puede pagar, de media, 13 céntimos más. Un llenado de un depósito de 50 litros puede suponer así un total de 6,5 euros más según el punto de repostaje elegido.

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