Abogados Laboralistas

Anticipamos riesgos y diseñamos estrategias laborales eficaces desde el inicio.

SOBRE EL SERVICIO

Asesoramiento riguroso, cercano y práctico

En Babot-Aranguren prestamos una asistencia laboral completa, tanto a trabajadores como a empresas. Acompañamos en todas las fases: negociación previa, conciliación administrativa (CMAC/SMAC), procedimientos judiciales y ejecución de sentencia.

Analizamos cada caso de manera individualizada, buscando el mejor resultado posible, ya sea mediante acuerdo o litigación.

CARACTERÍSTICAS PRINCIPALES:

  • Especialización: profundo conocimiento de los Juzgados de lo Social y normativa.
  • Orientación estratégica: análisis jurídico, económico y organizativo.
  • Atención personalizada: comunicación directa y transparente.
  • Rigor técnico: estudio detallado de nóminas, convenios y pruebas.
SERVICIOS OFRECIDOS

Protección integral en el entorno laboral

Despidos y Extinción de la Relación Laboral
Procedimientos judiciales ante Juzgados de lo Social. Despidos (improcedentes, nulos, disciplinarios, objetivos), cálculo de indemnizaciones y negociación.

Reclamaciones y Conflictos
Reclamaciones de cantidad (salarios, horas extra, bonus), sanciones, modificaciones sustanciales de condiciones, movilidad, acoso laboral (mobbing).

Seguridad Social y Salud Laboral
Accidentes de trabajo (responsabilidad e indemnizaciones), incapacidades laborales (solicitudes y revisiones contra el INSS).

Asesoramiento a Empresas
Negociación colectiva, ERTES, ERES, reestructuraciones, protocolos internos, contratación y cláusulas especiales.

Otros servicios que ofrecemos en Babot-Aranguren Asociados

Encuentra nuestro despacho de abogados laboristas en Málaga

Preguntas Frecuentes sobre nuestros abogados laboralistas

Es recomendable acudir a un abogado laboralista desde el primer indicio de conflicto, no solo cuando ya existe un despido o una demanda. Muchas decisiones laborales están sujetas a plazos muy breves (por ejemplo, 20 días hábiles para impugnar un despido).

Una intervención temprana permite:

  • Evitar errores al firmar documentos como finiquitos o cartas de despido.
  • Recopilar pruebas clave desde el inicio.
  • Negociar con la empresa desde una posición jurídica sólida.
  • Prevenir situaciones que puedan agravarse (como el acoso laboral).
  • Reducir riesgos económicos y procesales.

Actuar a tiempo puede marcar la diferencia entre perder derechos o conseguir una indemnización adecuada.

El cálculo de la indemnización depende principalmente de:

  • Tipo de despido (objetivo, disciplinario, improcedente o nulo).
  • Antigüedad del trabajador.
  • Salario bruto diario, incluyendo pagas extras prorrateadas.
  • Fecha de inicio del contrato, ya que la normativa ha cambiado en los últimos años.

Por ejemplo, en un despido improcedente, la indemnización suele ser de 33 días por año trabajado (con determinados límites legales). En cambio, si el despido es declarado nulo, el trabajador tiene derecho a la readmisión y al pago de salarios de tramitación.

En cuanto a los plazos, el trabajador dispone de 20 días hábiles desde la fecha de efectos del despido para iniciar la reclamación. Este plazo es estricto, por lo que es fundamental buscar asesoramiento inmediato.

Aunque el Derecho Laboral es el mismo, el enfoque estratégico cambia según el cliente:

  • Para trabajadores, el objetivo es proteger sus derechos, reclamar cantidades adeudadas, impugnar despidos o defender situaciones de vulneración como acoso o discriminación.
  • Para empresas, el asesoramiento se centra en prevenir conflictos, garantizar el cumplimiento normativo, diseñar despidos o reestructuraciones conforme a la ley, y reducir riesgos de sanciones o litigios.

Un despacho especializado en Derecho Laboral puede ofrecer una visión integral del conflicto, anticipando escenarios y proponiendo soluciones eficaces adaptadas a cada situación.

Es recomendable acudir a un abogado laboralista desde el primer indicio de conflicto, no solo cuando ya existe un despido o una demanda. Muchas decisiones laborales están sujetas a plazos muy breves (por ejemplo, 20 días hábiles para impugnar un despido).

Una intervención temprana permite:

  • Evitar errores al firmar documentos como finiquitos o cartas de despido.
  • Recopilar pruebas clave desde el inicio.
  • Negociar con la empresa desde una posición jurídica sólida.
  • Prevenir situaciones que puedan agravarse (como el acoso laboral).
  • Reducir riesgos económicos y procesales.

Actuar a tiempo puede marcar la diferencia entre perder derechos o conseguir una indemnización adecuada.